Callosidades

Callosidades

Las callosidades no son más que un aviso de un exceso de presión en nuestro pie. Ese endurecimiento de la piel demuestra que hay una agresión en la zona, ya que esa es la forma en que nuestro cuerpo se defiende. A veces llegan a doler tan sólo con rozarlas, por lo que hay que eliminarlas y averiguar cuál es su causa.

Este aumento de grosor de la piel es muy común en el pie y suele producirse en la zona de la planta del pie, encima de los dedos, en la zona posterior de los talones y entre dos o más dedos, que comúnmente se conoce como “ojo de gallo”.

El tratamiento consiste en evitar presión sobre la callosidad y se realiza por medio de dispositivos de silicona, parches, tubos de gel, apósitos de hidrogel, separadores de dedos… dependiendo de la zona donde se produzca, y sin olvidarnos de prevenir con protectores.

También se pueden paliar por medio de diversos tipos de almohadillas, plantillas de gel, protectores de gel de juanetes, miniplantillas o bandas elásticas de apoyo.

Todos estos remedios se suelen acompañar quitando los callos de forma periódica por el podólogo, o mediante cremas queratolíticas. Además, también recomendamos combatirlos en casa con nuestras limas y raspadores, ¡mantén tus callos a raya!