Ampollas, Parches y Apositos

Ampollas en los pies: solución con parches y apósitos

¿Hay zapatos que no te pones por miedo a las rozaduras? ¿Las molestias de tus pies no te dejan hacer vida normal? Los roces en los pies no entienden de edades, todos sufrimos esta dolencia, produciendo muchas veces molestas ampollas en los pies. Desgraciadamente, estos problemas nos impiden realizar nuestra actividad diaria en óptimas condiciones.

Si nuestra piel se expone a fricciones y presiones constantes, muchas veces causadas por un calzado mal ajustado, se acaba formando una capa externa, llegando a aparecer núcleos duros muy dolorosos y molestos. Descubre a continuación nuestra solución con parches y apósitos para ampollas.

¿Qué es una ampolla en el pie?

Las ampollas en los pies son un problema muy molesto y doloroso. Se presentan en forma de pequeña bolsa que contiene líquido. A este líquido se le conoce como plasma o suero y tiene, generalmente, un color claro. No obstante, la ampolla se puede llenar de sangre, siendo el líquido que veremos de color rojo. Las ampollas también nos pueden avisar de que existe una infección cuando el suero de ésta presenta un tono verdoso y amarillento: la ampolla contiene pus.

Las ampollas son más comunes en las manos y en los pies, pudiendo afectar a ambas falanges al mismo tiempo. Se presentan en todo tipo de personas y a cualquier edad. Si bien es cierto que son muy molestas, estas erupciones aparecen cuando el cuerpo detecta un problema en la piel. Es, por lo tanto, un mecanismo de defensa y protección que utiliza nuestro organismo para mantenernos protegidos. Estas vesículas tienen un tamaño normalmente de más de 5 milímetros y la piel dañada queda en la capa más externa. A continuación, el sistema sanguíneo se encarga de llevar los nutrientes necesarios a la zona afectada para crear una nueva capa sana. Si nos hemos curado correctamente, la ampolla acabará finalmente desapareciendo y obtendremos piel recién regenerada y sana.

Existen diversas maneras de llamar a las ampollas. Se suele utilizar “vesícula” para las ampollas más pequeñas y “bula” para aquellas que son más grandes.

Cómo curar una ampolla reventada: ¿es bueno explotar ampollas?

Al ser el roce de zapatos u otro tipo de vestimenta en la ampolla tan molesto, lo primero que se nos pasa por la cabeza es explotar la ampolla y dejar salir todo ese líquido. Sin embargo, como hemos apuntado anteriormente, este líquido contribuye a crear una nueva capa sana en nuestra piel y nos protege de infecciones en el proceso. Aunque depende del tamaño y de la localización de la ampolla, es recomendable en general no explotarlas.

Hay que tener especial precaución si padecemos problemas cardíacos o de diabetes, ya que este grupo de población es más propenso a padecer una complicación añadida si presentamos una ampolla reventada.

Por otro lado, es cierto que las ampollas se suelen explotar con mucha facilidad (más aún cuando se presentan en las manos o en los pies), por lo que es recomendable mantenerlas siempre limpias y cubiertas por bandas para evitar que la ampolla explote por sí misma.

Hay situaciones en la que es mejor liberar el líquido: usualmente cuando las ampollas se presentan en gran tamaño en la planta del pie. En este caso, utilizaremos una aguja previamente esterilizada con alcohol. Pincharemos suavemente en la herida y extraeremos el suero, nunca la cobertura. A continuación exponemos los pasos a seguir para curar una ampolla reventada:

  1. Lava la zona con agua y jabón
  2. Desinfecta la herida con clorhexidina (preferible frente al agua oxigenada, Betadine o alcohol)
  3. Pincha la ampolla con una aguja esterilizada y vacía el líquido ayudándote de una gasa.
  4. Repite el segundo paso y vuelve a desinfectar la zona.
  5. Aplica un apósito hidrocoloide que favorezca la hidratación de la ampolla en húmedo.

Cómo tratar las ampollas en los pies

Contra todos estos problemas de ampollas, nuestros parches y apósitos tienen múltiples beneficios: ejercen una acción amortiguadora frente a golpes y roces, ofrecen protección, descanso y confort, evitan la formación de callos y alivian el dolor y la presión.

Por otro lado, disponemos de hidrocoloides, unos apósitos para la cura húmeda de heridas compuestos de partículas que se hinchan y se convierten en un gel que absorbe y retiene las bacterias y toxinas. Estos apósitos tan demandados favorecen la regeneración celular y aceleran el proceso de cicatrización, además, alivian el dolor. En definitiva, son la solución perfecta para los roces en los pies, ya que crean una barrera que nos protege en las zonas más sensibles o de mayor rozadura con el calzado.

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No lo dudes, tenlos siempre a mano porque pueden sacarte de muchos apuros.

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